Booktrailer "La gran paroniria"

12.6.11

Tritón --- Portada y prólogo




Estimado lector:
Tiene ante usted el prólogo de mi nueva novela. No sabría decir si se trata de la segunda o de la tercera que escribo, puesto que he intercalado la escritura de ambas.
Digo comienzo, porque no es más que eso. Un breve pero profundo comienzo.
Tritón es una novela que inicié tras finalizar Aurum. Su estructura hízome estar parado durante meses, lo cual me permitió comenzar con El secreto del Perdón. Tanto ahínco dediqué a ésta última, que olvidé el manuscrito, burdo; pero a mi juicio, también prometedor, comenzado tras la embriaguez de satisfacción que me provocó finalizar mi primera novela. La sensación satisfactoria fue similar a todas ésas primeras veces de la vida que merece la pena intentar describir, y que acompañarán a cada uno de nosotros hasta el final de éste extraño caminar, como una flecha férvida pero a la vez placentera, clavada en el rincón más infausto de cada ser. Proyecté esa satisfacción — ya bifurcada completamente en soñadora alegría y eufórico optimismo— hacia iniciar una novela diferente; más profunda, paulatina y desarrollada. Quizás el anhelo de todo escritor novel. Sin embargo, esa cadencia de sensaciones gratas fue descendiendo de la misma forma que mi ilusión por publicar, hasta que me hizo olvidar el manuscrito del que hoy escribo este prólogo integérrimo.

¿Y qué es Tritón, que es lo qué le interesa a usted, ávido lector?
Es una novela que cabalga entre la ciencia ficción (“asimoviana”, me atrevería a inferir), y el terror. Pero no ese terror de vampiros, zombis, mutantes o demás entelequias literarias o cinematográficas, de tan rabiosa popularidad. Tritón pretende transmitir ese terror certero y abismal que urden preguntas como la que se formulaba Carl Sagan a sí mismo:

¿Es más terrorífico pensar que existen miles de civilizaciones poblando el vasto universo, o que estamos completamente solos en él?

Ese temor leve que puede subyacer de todas y cada una de las respuestas elementales que el ser humano se afana en esquivar, y que al fin y al cabo, transmuta a auténtico pavor cuando le golpean, como ésa niña que comprende que lo que agita sus alas, enredado en su esbelta melena, es un murciélago.

Continuando con la novela, Tritón es en parte algo especial.
Más que nada, porque no está finalizada.

Si ha llegado a leer esto es porque va a leer la novela en “Paronirium, La tierra de los relatos”; el blog donde desde hace medio año, he publicado todas mis obras.
Si está leyendo esto, sabrá también — y si no, tenga a bien darse por informado — que Tritón va a ser publicada a modo de “fascículos”, por capítulos; en el ya citado blog.

La publicación será, en un principio, bisemanal. Es mi intención terminar lo que me queda de manuscrito a la par que voy ofreciendo los capítulos, ya que poseo suficiente “material” como para mantener el ritmo anunciado.

No obstante, espero, deseo y confío en recibir su ánimo y aliento de lector. Quiero que no se abstenga de comentar lo que piense que deba ser comentado, tanto para la satisfacción de saber que le gusta o le agrada, como la desgracia de conocer lo contrario, con sus razonados porqués.
En el primer caso, es mi combustible. En el segundo, mi sanación literaria — que no literal —.

Sin más preámbulos, adelante.

Bienvenido a la Mariner 100. Póngase cómodo. El viaje sólo dura mes y medio. Sin embargo, no olvide su ropa de abrigo. Le recuerdo que viajamos al lugar más gélido del Sistema Solar.

Destino:
Tritón

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